Cuando un buceador realiza inmersiones en
apnea utilizando en superficie un tubo respirador existe un riesgo de
intoxicación con el aire residual contenido en el interior del tubo respirador.
Este incidente puede ser provocado por una utilización inadecuada del tubo o por
el uso de un tubo demasiado largo o ancho.
En relación a las dimensiones del tubo
respirador es recomendable que este no sea superior a los 30 cm de largo y 2 cm
de diametro interior. Actualmente todos los fabricantes de material de buceo
homologado y reconocidos, venden sus productos teniendo en cuenta este riesgo y
las dimensiones del tubo respirador son adecuadas, pero podemos encontrar tubos
de baja calidad que no respetan estas condiciones.
En inmersiones en apnea utilizando un tubo en superficie el buceador
aumenta el espacio muerto. Supongamos que un buceador tiene un espacio muerto de
150 ml y utiliza un tubo de 50 cm de largo con 2 cm de diámetro interior,
con un volumen de 160 ml. La suma del espacio muerto del buceador más el
volumen del tubo respirador es de 300 ml aproximadamente. Al finalizar una
espiración el espacio muerto es ocupado por aire respiratorio empobrecido de
oxígeno y enriquecido de anhídrido carbónico y durante la inspiración este
volumen de 300 ml de aire empobrecido es introducido en los pulmones. Cuando
este proceso se repite continuamente a causa de la respiración, el contenido de
gas en los pulmones se va haciendo más rico en CO2 y más pobre en O2.
Las consecuencias de un mal uso del tubo respirador pueden provocar un síndrome
hipóxico. perdida de conocimiento y ahogamiento.
Es especialmente peligroso para los niños/as dado que su volumen pulmonar es
menor y los efectos del aire residual son más elevados.
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