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El drama de los buzos
Miskitos no tiene fin
1 de Octubre de 2010. Buceo Artesanal
en Nicaragua
La entidad Centro por la
Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) y el Centro
Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) han presentado el
documental "A todo pulmón" donde se refleja el
drama que viven los buzos miskitos de la costa atlántica en
Nicaragua y Honduras. Las condiciones laborales de los buzos
miskitos no respetan los mínimos de dignidad en el trabajo y
viola los Derechos Humanos.
Los buzos trabajan en
situaciones penosas, hacinados en barcos que no reúnen las
condiciones necesarias para las actividades de buceo que
desarrollan, no disponen de seguros sociales y cuando se
produce un accidente (que es muy frecuente) no tienen derecho a
la asistencia médica adecuada ni tampoco reciben indemnizaciones
o pensiones de compensación. Simplemente son abandonados en el
muelle.
Existe un informe de la
Organización Panamericana de la Salud (OPS), que revela que en
la zona de la Mosquitia hondureña y la Costa Atlántica
nicaragüense existen más de 4,200 buzos con diferentes grados de
discapacidad a consecuencia de las practicas de buceo
inadecuadas. Esas cifras son verdaderamente alarmantes y
aumentan cada año.
En muchas ocasiones se
culpa al Estado de esta situación pero lo cierto es que en el
caso de Nicaragua las autoridades crearon la
Ley 613 sobre la
seguridad de las personas que trabajan en actividades de
buceo y se han preocupado por el problema creando estudios y
proyectos de asistencia a los afectados, pero el estado no puede
poner un policía junto a cada persona dispuesta a embarcar.
Norwin Solano, funcionario
del Cenidh, indicó que en Nicaragua
la Ley 613, que da
la seguridad y protección a los buzos, establece que esta
actividad se debe eliminar en tres años a partir de la
promulgación de la legislación, en 2007. Esto quiere decir
que en la actualidad la pesca con técnicas de buceo como se
practica en la zona es una actividad totalmente ilegal, al no
cumplir los requisitos que exige
la ley 613.
Si es cierto que las
autoridades nacionales (en el caso de Nicaragua) no han
realizado la reconversión que prometieron a los muchos
trabajadores que viven de la industria de la pesca por buceo en
la zona.
Ibania Blandón,
responsable de políticas y normas del Instituto Nicaragüense de
la Pesca y la Acuicultura (Inpesca), refirió que el buceo
artesanal es el más complicado, pues las personas que se dedican
a estas labores pueden zarpar de cualquier punto donde no se
pueden verificar las medidas de seguridad ocupacional.
En ocasiones puede observarse como algunos de los barcos que
operan en la zona utilizan a los niños de corta edad como
trabajadores habituales, que son muy valorados para estas
labores de buceo al trabajar más y protestar menos.