El objetivo de la campaña en el pecio era extraer de forma organizada las losas de suelo, que transportaba el barco, para instalarlas en lo que fuera antiguamente, desde 1726, la Batería de la Divina Pastora, antiguo emplazamiento de 14 cañones ubicado al pie de la fortaleza de La Cabaña y al lado del Castillo del Morro.
La carga que transportaba el San Antonio eran 500 toneladas de losas consignadas a las firmas Casa Pons y Balcells de
La Habana. Este cargamento fue estudiado con un complejo análisis para determinar sus condiciones actuales y los resultados evidenciaron que las losas conservan una calidad extraordinaria.
Para llevar a cabo las tareas de extracción, el primer paso era fondear el yate. El trabajo subacuático se planificaba detalladamente, porque las labores en la entrada de la bahía son peligrosas y difíciles.
El acceso a la zona interior del pecio requería de corte en la plancha de hierro del casco, pero el trabajo se complicó al descubrir la protección interna de cemento que actuaba como refuerzo del casco, en sintonía con el estilo de construcción naval de ferrocemento que comenzó en Francia a mediados del siglo XIX, y que se extendió por Europa.
Para realizar el corte de acceso a la carga fue necesario utilizar equipos de buceo con cascos y suministro de gases desde superficie y sistemas de comunicación. Una vez realizado el corte, los buzos pudieron ver las primeras losas completas.
El siguiente paso fue extraer del pecio las losas y reunirlas en una zona determinada , para luego izarlas hasta el yate utilizando una canasta reforzada con tubos de acero, un cabo largo para asegurar desde el fondo, un globo elevador de 200 kg. y un sistema de poleas instaladas en la estructura del barco en superficie.
En la embarcación las losas se colocaban cuidadosamente sobre bases de madera, para evitar su deterioro. El 19 de junio de 2009 se habían recuperado dos mil losas y al finalizar la campaña contábamos con 15.886 unidades.
En la década de los años 1950 el pecio del San Antonio fue visitado con frecuencia por pescadores submarinos que extrajeron más de 20 mil losas, vendidas posteriormente al mercado local a 40 centavos de dólar cada pieza. Las losas extraidas en los años 50 del siglo pasado se utilizaron para pavimentar los jardines del Hotel Nacional de Cuba, y algunos pasillos del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). En la década de los 90, se utilizaron para pavimentar varios sectores del Parque de la Fortaleza de la Punta, donde aún se conservan, acompañadas de una información con la explicación de su origen. Gracias a los especialistas de las instituciones científicas autorizadas, que han trabajado una y otra vez en el sitio, excavando de manera controlada, se han recuperado las piezas y la historia del San Antonio.
El cargamento del pecio permite restaurar lugares históricos con los materiales que estaban destinados a estas funciones en esos lugares pero 100 años después.
Fuente:
Yamilé Luguera González. Arqueóloga cubana y buzo especialista.
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