El tesoro del galeón permaneció oculto en los fondos marinos
durante siglos, hasta que el cazador de tesoros Mel Fisher y un equipo de sub-contratistas,
financiados por inversores privados, descubrieron el lugar del
naufragio del galeón Nuestra Señora de Atocha el 20 de julio de 1985, después de
16 años de búsqueda.

El equipo de Mel Fisher fue capaz de rescatar del fondo 40 toneladas de
oro y plata, unas 114.000 monedas de plata y oro, esmeraldas colombianas y otros
objetos valiosos. Los buzos encontraron en los restos del naufragio 3 kilos de
esmeraldas sin tallar de alta calidad y que no constaban en la carga del barco,
lo que confirmaría que el galeón transportaba mercancías de contrabando.
Las esmeraldas recuperadas en el lugar del naufragio son algunas de las
mejores esmeraldas del mundo y han sido valoradas en más de 27.000 US$ el
quilate. Los especialistas dicen que el origen de las esmeraldas es la mina de
Muzo en Colombia.
El 23 de junio de 2011 un equipo de submarinistas
perteneciente al Museo Marítimo Mel Fisher de Cayo Hueso (Florida-USA),
recuperó en la zona del pecio un anillo de oro con una esmeralda engastada,
valorado en más de 500.000 dólares y otros objetos importantes, como
cubiertos de plata. Los expertos creen que estos objetos encontrados en
2011 pertenecen a la zona del castillo de popa. En esta zona del barco es
donde viajaban los miembros de la nobleza y la aristocracia, y el anillo
seguramente era de algún poderoso pasajero.
La piedra del anillo está engarzada en una base de oro con un trabajado diseño.
Debajo de la esmeralda pueden observarse las iniciales "VRC" grabadas en
el interior del anillo. Esta esmeralda tiene 10 quilates, así que tan solo la
piedra tiene un precio de unos 300.000 US$. Si se le añade la antigüedad y
los ornamentos del mismo podría superar el medio millón de dólares. La pieza fue
hallada a 90 metros de profundidad en la misma zona donde en marzo de 2011 se
encontraron un rosario y un lingote de oro. Los científicos estiman que al
menos 300 barras de plata y 8 cañones de bronce permanecen ocultos en la zona
próxima al pecio.
El galeón
Nuestra Señora de Atocha se hundió el 6 de septiembre de 1622 a
35 millas - 56 km. de Cayo Hueso. El barco formaba parte de una
importante flota compuesta por 28 buques que transportaban un enorme
cargamento hacia España y fueron sorprendidos por un huracán. Los
expertos creen que un tiempo después del hundimiento, los restos del
barco fueron afectados por otro fuerte huracán que dispersó el
cargamento. Esta circunstancia sumada a una profundidad imposible de
alcanzar en apnea por los buzos de la época impidieron el rescate de
la carga, que quedaría oculta en el fondo marino durante siglos.
El Santa Margarita es otro galeón de la misma flota
que se hundió también en la zona a causa del huracán pero los
buceadores españoles recuperaron la mitad de los tesoros que
transportaba.
Los galeones fueron
diseñados inicialmente como buques mercantes. Para defenderse de piratas y
otros enemigos fueron armados, transformándose en barcos de guerra muy
utilizados para el transporte de cargas valiosas. A pesar de que los
galeones alcanzaron su mayor esplendor cuando navegaban en largas rutas por el
Atlántico hacia las nuevas tierras descubiertas, fueron el resultado de años de
experiencia naval en la zona costera europea y especialmente como buques
mercantes en el Mediterráneo.
