En muchas
zonas del planeta la pesca con explosivos es muy habitual. Muchos
pescadores sufren accidentes y quedan con sus extremidades amputadas.
Este tipo de pesca consiste en lanzar bombas caseras al mar para hacer
explotar a los peces que ascienden muertos o aturdidos a la
superficie, donde pueden ser recogidos con facilidad. Se ha
llevado a cabo desde hace muchos años y supone para los pescadores
capturar más peces en menos tiempo.
En la actualidad se desconocen
con precisión los verdaderos
daños que produce la pesca con explosivos
al no existir estudios de muchas zonas remotas del planeta donde esta
practica es frecuente. En muchos lugares se descubre la pesca mediante
explosivos cuando los arrecifes están completamente destruidos. Las
costas de Indonesia son las más afectadas y cuatro quintas partes de
los corales del país han sido destruidos por las explosiones
submarinas..
En el año 1906, la Liga Marítima de A Coruña en
España ya conocían las consecuencias destructivas de la pesca con
explosivos para el medio ambiente. Estos marineros de los
primeros años del siglo XX no disponían de estudios científicos y se
basaban en su propia experiencia, observando que en las zonas donde se
pescaba con explosivos se sucedían años de pocas capturas. La Liga
Marítima llegó a plantear al Ministerio de Marina que persiguiera la
utilización de explosivos en la pesca.
En
los años veinte se publicó en la prensa gallega un manifiesto con el
lema "El que usa la dinamita en la pesca es un mal padre, porque les
roba el pan a sus hijos". En
1928, en Buenos Aires el diario "El Correo de Galicia",
informaba sobre estas prácticas y las calificaba de cáncer que corroe y devora
la economía de la clase pescadora, la absorbe y la arruina.