El Cinturón de Plomos
Este sistema de lastre o cinturón de plomos permite al buceador sumergirse bajo el agua controlando el empuje ascensional al que está sometido en el medio a causa de su flotabilidad positiva. El cinturón puede armarse con un peso variable escogido según las necesidades de cada buceador y la configuración de su equipo. En el cinturón se pueden añadir o quitar pastillas de plomo, que pueden ser de 1 ó 2 kg. Sin un sistema de control de la flotabilidad, el buceo autónomo, no sería posible.
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El control de la flotabilidad del buceador permite la navegación cómoda
a la profundidad adecuada. Este control necesario que realiza el
buceador sobre su flotabilidad está influido por diversos factores entre
los que destaca el sistema de lastre o más conocido como "cinturón de
plomos". Una gran mayoría de buceadores realizan sus inmersiones con
este sencillo sistema.
La característica más importante del lastre que lleva el buceador es el
sistema que permite desprenderse del peso con mucha facilidad y
utilizando una sola mano para poder soltarlo en caso de necesidad. Para
una configuración correcta del sistema o cinturón de lastre,
observaremos que no se encuentre liado o atado con otros elementos del
equipo que impidan el desprendimiento completo. Es recomendable antes de
iniciar la inmersión verificar que el cierre del cinturón de plomos
funciona correctamente y que soltarlo por completo es posible.
El lastre adecuado permite flotar en superficie y mantenerse entre aguas
con flotabilidad neutra, positiva o negativa, según decida el buceador.
Para calcular el lastre ideal es necesario tener en cuenta la
constitución física del submarinista y otros factores como los elementos
del equipo, el grosor del traje, tipo de aguas (dulce o salada), etc. En
la flotabilidad del buceador también influyen el peso de las botellas o
tanques (que es variable) y algunas características de los diferentes
elementos que se utilizan como puede ser las variaciones producidas en
el chaleco, la utilización de un traje seco u otras.
En una configuración deportiva, desprenderse del lastre es una medida
que solo puede decidirse en caso de necesidad para alcanzar la
superficie, pues el buceador pierde el control de su flotabilidad y
ascenderá inevitablemente a causa del cambio brusco a flotabilidad
positiva. En el ascenso a superficie es de suma importancia mantener la
libre expulsión del aire de los pulmones, evitando el bloqueo, dado el
peligroso aumento del volumen del gas en el ascenso.
La configuración del sistema de lastre puede ser diferente según el tipo
de buceo que se realiza y las necesidades de la inmersión en relación a
diversos factores, pueden presentar formas muy distintas de compensación
de la flotabilidad. También es importante saber que un cambio en la
configuración del equipo puede representar un cambio en la flotabilidad
y posiblemente una necesaria compensación en el lastre.
Al finalizar la inmersión tenemos el máximo de flotabilidad positiva,
con menos peso del gas y el equipo menos comprimido cerca de la
superficie. Un poco de experiencia nos permite conocer el peso final
necesario para poder realizar una parada de seguridad sin problemas. Los
buceadores con poca experiencia o mal equipados pueden permanecer
durante la parada de seguridad asomándose fuera del agua y realizando
constantes esfuerzos por evitar la inevitable salida a superficie.
Cuando guardamos el equipo nunca pondremos el sistema de lastre encima
de los otros elementos del equipo, teniendo especial cuidado con los
aparatos de control y otras partes delicadas. Situar los plomos encima
del equipo demuestra poca experiencia y puede parecer una falta de
educación en el cuidado del equipo. Recordar también que el plomo es un
material tóxico. No debemos abandonarlo en el medio ambiente.
Para un buen mantenimiento tanto del sistema de lastre como del resto
del equipo de buceo es importante lavar con abundante agua dulce y dejar
secar en un lugar sombreado y aireado.







