El tubo respirador para buceo
Es
un elemento importante del equipo que permite al buceador mantenerse o
desplazarse por la superficie sin gastar aire de la botella.
Una característica importante del tubo respirador es la longitud que
debe ser entre 28 y 33 cm.
El tubo respirador dispone de una boquilla anatómica para que resulte
cómodo en la boca y pueda sujetarse con la dentadura. Están fabricados
con material plástico o caucho flexible.
Existen muchos modelos diferentes. Su forma puede ser recta o tener una curva para que se acople a la forma de la cabeza del buceador. Existen tubos que incorporan una válvula inferior en la base y junto a la boquilla para el vaciado residual de agua. También se añade al tubo una pequeña pieza para poder sujetarlo a la tira de la máscara.
Generalmente el tubo está instalado de forma permanente en la tira de la máscara, aunque algunos buceadores prefieren llevarlo suelto y guardarlo en las tiras del cuchillo. Esta forma de llevar el tubo puede resultar algo más cómoda pero es más fácil perderlo.
Si estamos aprendiendo a bucear es importante atender a las explicaciones y llevar el tubo según nos indica el instructor del curso, aunque observemos a otros buceadores llevarlo de otra forma.
Con la cabeza del buceador en el agua y mirando al fondo el tubo tiene que tener una inclinación de 90º en relación a la superficie dado que si lo tenemos muy inclinado se puede inundar con más frecuencia.
Cuando entra agua en el interior del tubo se puede vaciar con facilidad emitiendo un fuerte soplido. En buceadores con poca experiencia no es raro que una inundación del tubo termine con un buen trago de agua. Un trago de agua no es peligroso pero la situación puede disparar el estrés del buceador y provocar situaciones no deseadas.
Es bueno practicar el uso del tubo respirador en superficie para poder utilizarlo con soltura.






