Ballena en Península Valdés, jugando con
burbujas.
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La gente interpreta la fotografía en
blanco y negro como algo del pasado.
¿Cómo puedes sorprender y ofrecer calidad en blanco y negro en
el siglo XXI?
No estoy tan seguro de que la
relacionen sólo como el pasado. Mucha gente la ve como
fotografía de exposición, como fotografía "artística" (Fine
Art Prints y todo eso). De hecho, muchas de las fotografías
que habitualmente se exponen, son en blanco y negro.
Existe sí la impresión de que el blanco y negro requiere de
más técnica y conocimientos, sobre todo si revelas e imprimes
tus propias fotos. Eso te da más control sobre la copia final,
pero tampoco es absoluto. Muchos buenos fotógrafos trabajan
con un laboratorista al lado, en equipo, al que le indican
cómo quieren la imagen final y ellos no participan de todo ese
proceso (que es muy tedioso a veces).
Hoy, por supuesto, lo mismo se puede hacer digitalmente, y
aunque la mayoría piense que trabajar en Photoshop es más
fácil que hacerlo en el laboratorio, también se necesitan
conocimientos para eso. La diferencia está más en el tiempo
que se invierte, en la no posibilidad de corregir errores con
solo apretar una tecla, y en que si quieres hacer otra copia
igual, tienes que pasar por todo el proceso químico
nuevamente.
Con respecto a la calidad, yo creo que pasa por cómo se
fotografía, cómo se ve la luz y se la captura, más allá del
medio usado. Uno puede sorprender con cualquier imagen,
independientemente del medio.
Sin embargo, debo admitir que la gente espera ver imágenes
subacuáticas en colores, y se sorprenden cuando les muestro en
blanco y negro. Creo que el blanco y negro le da más
dramatismo a la fotografía de algunos sujetos, y exagera el
dramatismo que otros tienen, como por ejemplo, un naufragio.
No imagino otra forma más dramática que mostrar un barco
hundido en blanco y negro. |
En estos
momentos trabajas en la Antártida, como médico y fotógrafo en la
base
de San Martín. ¿Cómo es tu día a día?
Bueno, en estos días estamos preparando el relevo, así que todo es
un poco caótico, pero ordenado. Normalmente en el año hemos tenido
horarios de trabajo que han ido cambiando de acuerdo al clima y la
estación. Fuera de esos horarios, prácticamente he salido a
fotografiar todos los días.
Desde el punto de vista médico, estás de guardia las 24 horas del
día, todos los días, lo que significa que debes estar siempre
disponible y para cualquier tipo de dolencia.
Afortunadamente, se hace mucho hincapié en la prevención, y gracias
a Dios, hasta ahora hemos estado todos bien.
Desde el punto de vista de la fotografía, cuando estás en un lugar
así por todo un año, es difícil no sacar buenas fotos. El desafío
fue poder sacar fotos nuevas cada día. Diferentes. Estamos en un
islote y el mar no se ha congelado tanto como en otros años, por lo
que nuestros movimientos han sido algo limitados. Es duro despertar
y ver siempre el mismo paisaje y tratar de sacarle el jugo, variando
los puntos de vista (que no son muchos!) a los mismos glaciares, los
mismos hielos... De todas maneras, el hielo es algo que fascina y
cautiva. Cuando estaba en Buenos Aires, preparando el viaje,
repasaba libros sobre la Antártida y veía con asombro que el 80% de
las fotos eran de témpanos, hielos, etc. De más está decir a qué le
he sacado más fotos, no? Es que no te cansas nunca de ver y
sorprenderte por las formas, los colores y las luces en esas moles
impresionantes.
Lamentablemente, el buceo será para otra vez. Si hay algo seguro acá
es la imprevisibilidad del clima. Dejé los buceos para la primavera
y verano, saliendo de la oscuridad del invierno, pero el mar me jugó
una mala pasada y sólo pude sacar algunas pocas fotos. Hoy por hoy,
no hay más de dos metros de visibilidad.

Algas, Canal
Beagle, Ushuaia, Tierra del Fuego.
Desde tu experiencia personal. ¿Qué nos
puedes contar sobre el cambio climático?
Todo esto del cambio climático es medio confuso, sujeto a muchos
intereses y cuando uno busca información hay muchas opiniones
encontradas. Por ejemplo, en el rompehielos nos acompañaba un
científico sueco que está en la vereda de los que piensan que en
realidad no hay tal problema. Que los cambios no son tan drásticos
y que nada de lo que sucede es en realidad sorprendente, sino que
es parte de un ciclo. No era un improvisado. Después de ese viaje,
volvía a un Congreso en Estocolmo y tenía una entrevista con el
Rey de Suecia y sus asesores sobre el tema.
Personalmente, les puedo decir, sí, que en base a lo que había
leído sobre la zona, el mar se comportó en forma muy diferente
este año, comparado con el pasado y con años anteriores (la Base
San Martín está en el Islote Barry, que forma parte de las Islas
Debenham, ubicadas en la Bahía Margarita, en la Tierra de Graham,
al sur de la Península Antártica, en su costa occidental).
Normalmente hubiéramos esperado que la bahía se congelase a fines
de mayo y permaneciese así hasta noviembre (en los '50, se
congelaba en abril y permanecía hasta diciembre, con un espesor
promedio del hielo, de 1.5m). Este año, empezó a congelarse en
julio, duró un par de semanas, se quebró, en 24hs un temporal de
viento limpió las costas de hielo y volvió el mar a como estaba
antes. Esto se repitió hasta octubre. El máximo espesor que
tuvimos fue de 45 cm y el máximo tiempo de mar congelado en forma
contínua fue de aproximadamente 3 semanas. En esos meses, siempre
veíamos mar en algún lado y de hecho, no pudimos hacer los
recorridos en moto o esquí que habitualmente se hacen para
reabastecer los refugios.
Desde el punto de vista del agua, en agosto se podían ver los
témpanos desde la superficie y hasta unos 20-30 metros de
profundidad. La claridad era increíble.
Desde fines de octubre, el agua está turbia y verdosa.
Habitualmente esto ocurre a fines de diciembre y enero, con el
crecimiento de algas microscópicas (diatomeas), macroscópicas y
plancton. Probablemente, la falta del techo de hielo, que hubiera
impedido el pasaje de luz y calor, hizo que este proceso se
adelantara. Esto es sin duda muy notable. Lo he comentado con
científicos de Rothera, una base inglesa a 70 km al norte de
nosotros, y suponen lo mismo.
Con la cámara en la mano. ¿Tu mejor
momento?
Me apasionan los naufragios y los grandes mamíferos, y ahora, los
grandes hielos. Se mezclan muchos recuerdos. Los naufragios en
Aruba (el Antilla!) y en Grand Cayman, y las ballenas y lobos de
la Patagonia, probablemente sean los más recordados. Mis buceos
desde la costa en Bonaire fueron también inolvidables. Bucear,
comer, bucear, dormir, bucear, comer, bucear... he llegado a rogar
por un día lluvioso para poder descansar!
La Antártida es una deuda pendiente, más allá de las fotos que
pueda hacer de aquí a mediados de febrero, en que se planea la
vuelta.
¿Química o digital?
Siempre fuí partidario de la fotografía tradicional. Si la
película en blanco y negro tiene grano, mejor! Incluso he probado
procesos antiguos, como papel salado y calotipos.
He hecho mucha fotografía estenopeica (sin lentes), y todo lo que
requiera un poco de técnica y mano, me gusta.
No creo que sean útiles las interminables disputas sobre película
o digital. Cada uno hace lo que le gusta y lo importante es el
resultado. A quién le interesa saber la marca de los óleos que
usaba Rembrandt?
Más allá de eso, cada cosa tiene su ventaja y desventaja. Hasta
hace poco, una diapositiva escaneada en un escáner rotativo tenía
más pixeles que la mejor imágen digital. Hoy ya no estoy tan
seguro.
E independientemente de todo, terminamos trabajando con las fotos
digitalizadas! En eso, las digitales ya tienen un paso ahorrado.
Al venir a la Antártida, tuve que repensar todo eso y optar por lo
más práctico y seguro. He traído un poco de todo. Lo ideal con un
rollo expuesto es revelarlo cuanto antes. Acá no existía tal
posibilidad (al menos con las diapositivas), y no podía exponer un
rollo y revelarlo a la vuelta, un año después. Si bien el frío las
conserva, existe el riesgo del virado de colores, del
resquebrajamiento de la película, etc.
Por otro lado, en la Antártida la atmósfera es mas diáfana. Los
días de sol hay mucho blanco y azul, con gran contraste, y en los
días grises, las montañas que veías hace una hora, han
desaparecido en un manto neutro homogéneo de niebla y nubes. Pisas
y no sabes dónde pisas. La nieve no tiene relieves. Todo se
confunde. La luz engaña mucho.
La retroalimentación de las digitales es algo impagable y si estás
un año en un lugar al que te ha costado venir (en todo sentido),
más vale vuelvas con buenas fotos. Esa es la ventaja más visible
de las digitales. Yo habitualmente saco en manual, midiendo la luz
con un fotómetro puntual. A juzgar por mis decisiones en base a
las mediciones, muchas de mis fotos hubieran salido mal en
película. Con las digitales tienes la posibilidad de corregirlos
en el momento. Bueno, hasta los mejores fotógrafos de estudio
toman fotos con una Polaroid para juzgar la mejor exposición.
He sacado mucho en blanco y negro, algunas diapositivas, pero la
gran mayoría han sido digitales. Y cuando he sacado películas,
comparo siempre mi medición con el resultado digital y muchas
veces he tenido que corregir lo que me parecía correcto.
Igual, las digitales me dan cierta intranquilidad. Siempre preferí
tener las fotos en la mano. Tocarlas. Saber que están en una caja.
Acá, son sólo números! Y eso que me llevo muy bien con las
computadoras (soy un Mac adicto!)
Viajes por lugares increíbles. ¿Qué te
falta? ¿Cuáles son tus ilusiones y objetivos a largo plazo?
Soy de soñar despierto. Tengo ilusiones desde mi infancia. Algunas
han servido sólo para empujar el carro, otras las he podido
cumplir (la Antártida, por ejemplo, aunque sea parcialmente).
Tengo un amigo boliviano-alemán, Wolfgang Leander (a quien
deberían conocer:
http://www.oceanicdreams.com
), fanático de los tiburones y la fotografía en blanco y negro,
que me espera para algún día fotografiar juntos. Eso es algo que
voy a hacer. Nunca he podido fotografiar tiburones, y es una deuda
pendiente con mis sueños más lejanos.
Volver a la Antártida con un proyecto más ambicioso de buceo y
fotografía, está definitivamente en mis planes. Me encantaría
poder meterme en el interior de un témpano o glaciar. Hay enormes
cuevas de hielo y creo que eso sería lo máximo.
Finalmente, quiero bucear en cuevas y naufragios profundos. La
oscuridad y el silencio me llaman (pasto para el psiquiatra, no?).
Vivimos una época
en la que todos los buceadores pueden hacer buenas fotos y después
retocarlas y publicarlas de inmediato. ¿Crees que terminó la época
de los grandes fotógrafos submarinos?
No,
vuelvo a lo de antes. No creo que importe mucho el medio, sino el
ojo. Por supuesto, si uno es hábil con Photoshop, puede hacer
milagros, y no lo critico para nada. Más allá de la tecnología,
está el talento y la creatividad, y uno puede ser talentoso,
incluso para inventar algo salido sólo de su imaginación.
Por otro lado, es cierto. Antes te sorprendías ante una foto macro
o un tiburón o una ballena. Hoy con el turismo y la fotografía
digital, es más difícil sorprender con algo no visto.
Hoy (bueno, siempre ha sido así), para sorprender, hay que ser
original. La buena noticia es que para serlo no hay que sumergirse
80 metros, o hacer locuras. Un ser común, haciendo algo fuera de
lo común, puede estar en la playa más cerca de casa. Ése, del que
aparentemente ya conocíamos todo, nos sorprende. Para eso hay que
tener paciencia, talento, y si hay técnica, mejor.
¿Qué opinas sobre
los concursos de fotografía subacuática en la actualidad?
Nunca me ha ido bien en los concursos, y sólo participé en muy
pocos y hace mucho. La verdad es que no conozco mucho de ellos. La
competencia siempre es buena, y si uno no se lo toma muy en serio,
sea que gane o pierda, siempre puede aprender algo.

Nudibranquio en Canal Beagle,
Ushuaia, Tierra del Fuego.
Como
médico. ¿Podrías darnos un diagnóstico de los océanos?
Glup! Esa sí que no la tenía! No, no puedo. Uno no debe opinar de lo
que no conoce, no?
Puedo decir sí que (desde todos los tiempos) hay algunos hombres que
tratan de sacar el mayor provecho de la Naturaleza, de la peor
manera, sea con la caza de ballenas, la venta de aletas de tiburón,
la contaminación de las aguas por la industria, etc.
Afortunadamente, también hay hombres del otro lado, que aunque les
resulte difícil, tratan llevar la balanza para el otro lado. Se
supone que nosotros estamos de este lado, y debemos aportar nuestro
granito de arena: la fotografía puede ayudar y mucho para dar a
conocer no sólo los desmanes de los hombres, sino también la belleza
de la naturaleza y sus esfuerzos por sobrevivir pese a nosotros.
¿Qué consejos
le darías a un fotógrafo que empieza?
Primero, que se sienta cómodo bajo el agua. Imprescindible. No se
puede fotografiar mientras se piensa en el manómetro. Es como jugar
al polo (yo no juego al polo, pero supongo que es lo mismo): el
jugador se preocupa por meter la bocha entre los palos, no por el
caballo.
Que lea mucho, que fotografíe mucho y que se equivoque mucho. Una
foto buena es el resultado de muchísimas fotos malas. Se necesitan
hacer muchas fotos malas para llegar a esa buena. Una foto buena en
el primer rollo (bueno, sigo con los rollos) es probablemente
suerte. Nos ha pasado a todos. Cuando fotografías todo en
automático, algunas salen bien, y te crees un fenómeno. Cuando
empiezas a entender y a sacar en manual, tus fotos empiezan a salir
mal, como para pegarte un tiro. Ahí está la diferencia. Si sabes
sacarle el jugo a los errores, entonces aprendes. Además, siempre te
falta algo para que la foto sea perfecta. Eso es como la zanahoria
delante, siempre algo a qué aspirar.
A la hora de mostrar, es preferible mostrar 10 fotos buenas, a
mostrar 40 fotos entre las cuales haya de todo. Hay que saber
editar. Tu mejor aliado es el tacho de basura. Yo sólo muestro mis
fotos malas a mis hijos.
Para trabajar
¿Mejor solo o en equipo?
Eso es muy personal. Yo me siento más cómodo solo. Buceo solo y
fotografío solo y luego, edito solo. Sin embargo, reconozco que el
trabajo en equipo, sobre todo si el grupo se conoce bien, y cada uno
siente el proyecto como propio, es muy productivo. Son costumbres y
formas de ser.
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Un grupo de
buzos sobre el naufragio del Oro Verde en Grand Cayman.
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Podéis visitar una
exposición de Marcelo Mammana en la url:
http://www.light-underwater.com
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