La Batalla de Islandia
A las 19:22 horas del 23 de mayo de 1941 los buques de
la flota alemana fueron detectados en los radares del crucero pesado
Suffolk de la flota británica. Los Buques
"Suffolk" y
"Norfolk" iniciaron la persecución de los barcos
alemanes. Las naves de la Home Fleet más próximas eran el
Acorazado "Prince of Wales" y el crucero de batalla "Hood". A
las 05:53 horas del 24 de mayo, desde 23.000 metros de distancia, las
naves británicas abrieron fuego contra las naves alemanas.


Los mandos alemanes no querían responder al ataque,
pero el capitán Lindemann con la intención de salvar el buque ordenó
abrir fuego exclamando por los altavoces "¡No voy a permitir que
ejecuten el buque bajo mis plantas! ¡ Abran fuego!. El Bismarck
solo tardó 16 minutos en alcanzar de pleno al crucero Hood que se
hundió en solo dos minutos con toda la tripulación en el interior.

Fotografía del Bismarck tomada
desde el "Prinz Eugen" durante la batalla de Islandia, a las 06:05
horas. Las torres de popa "César" y "Dora" disparan andanadas
ininterrumpidas. El HOOD ya estaba hundido y atacan al Prince of Wales
que se bate en retirada.
Churchill, enfurecido y atemorizado, pronunció su famoso "¡Hundid al Bismarck!" y toda la
Royal Navy inició la cacería más grande de la
historia naval.
El día 26, varios aviones
torpederos Swordfish del
portaaviones Victorius atacaron al acorazado y 2 torpedos le
alcanzaron. El primero no causó daños, pero el segundo impactó en los
timones y dejó el buque sin gobierno.
En vista de no poder maniobrar el Bismarck giro y tomo rumbo a los
enemigos. Los buzos de combate alemanes trabajaron durante horas para
poder desbloquear los timones incluso en pleno combate.
El Bismarck recibió un intenso fuego que destrozó las
superestructuras, pero el casco blindado no pudo ser perforado, y sus
máquinas continuaban intactas. La resistencia del Buque alemán
sorprendió a sus enemigos británicos. El almirante Tovey, jefe de la
Home Fleet británica, exclamó "¡No se puede hundir a cañón!".
Lindemann ordenó abrir grifos de
fondo y activar las cargas de autodestrucción para hundir la nave e
impedir su abordaje. Fueron los propios marinos del Bismarck los que
hundieron el buque a las 10:40 horas del día 27 de mayo de 1941. El
comandante ordenó el abandono de la nave y de 2.200 marinos de
la tripulación solo 800 pudieron saltar a las frías aguas del
Atlántico Norte.

Una
hora después del hundimiento,
85 náufragos del Bismark fueron recogidos por el
crucero Dorsethsire y 25 por el destructor Maori.
Los 700 marinos que quedaron flotando en el mar también murieron.
De 2.200 hombres sólo sobrevivieron 115. España envió un buque a
la zona para auxiliar a los náufragos pero al llegar sólo encontraron
dos cuerpos.

En 1989 el doctor Robert
Ballard y su equipo descubrieron el pecio Bismarck a - 4.790
metros de profundidad situado en el fondo en posición de navegación y
con el casco entero. No están las torres artilleras principales de 380
mm. El puente de mando está separado de la nave y en posición
invertida sobre la cofa.
En la superestructura del
Bismarck todas las torres de artillería secundaria tienen muchos
impactos . El puente de mando blindado tiene un impacto directo a
babor de 406 mm. No encontraron evidencias de torpedos en los
costados, pero sí un impacto de 356 mm (14") en el sector de las
grúas. Aún es visible las esvásticas en la proa y en la popa. Teniendo
en cuenta el intenso fuego que recibió el Bismarck, el estado actual
del pecio es muy bueno y no se evidencia el infierno que se vivió.
En 2002 el pecio fue nuevamente
estudiado por el cineasta James Cameron, que lo filmó
sirviéndose de los batiscafos rusos Mir y ROV (Remotely Operated
Vehicle, vehículo operado a distancia), ya usados en la filmación de
los restos del Titanic. El resultado de esta exploración quedó
plasmado en el documental Una expedición de James Cameron: el
Acorazado Bismarck.