El diario ABC en un gesto de periodismo
de "malas artes" publicó un artículo el día 13 de
julio 2010, con graves errores y falsedades sobre el buceo en
España que ha provocado una enorme reacción.
Miles de personas se sorprendieron con el artículo, de muy poca
calidad editorial y expresiones
infantiles, donde relacionan el buceo deportivo con actividades
ilegales, acompañando el artículo con una pésima fotografía
movida.
El contenido del artículo refleja una Galicia fuera de la ley,
siniestra y peligrosa, haciendo pensar al lector que la
situación en Galicia es como en Somalia. El texto
describe unas normas de pesca inventadas por los periodistas que
demuestran una total ignorancia del tema que desarrollan. Los
autores incluso comentan que "el auge del buceo es una de las
preocupaciones que cobra más fuerza entre las autoridades"
haciendo creer a los no entendidos que el buceo es una actividad
ilegal y un delito perseguido.
Los autores incluyen a los buceadores en el catálogo de malas
artes y los vinculan con la pesca ilegal con dinamita, con
trampas y con veneno, llegando a afirmar que los buceadores
deportivos pescan con botella de aire, práctica totalmente
prohibida en España.
Un disparate dañino y falso con el único objetivo de subir el
número de lectores mediante "malas artes".
En los primeros instantes de la disparatada publicación, el diario
ABC fue informado por técnicos en buceo del grave error cometido,
pero el periódico ABC respondió borrando esa información de
la opción de comentarios.
La comunidad de buceadores también hizo llegar sus opiniones
mediante comentarios en la web del diario y estos fueron
eliminados selectivamente, presuntamente para manipular la opinión
y ocultar los errores ya que muchos comentarios borrados eran
respetuosos con las normas de uso.
Con el paso de las horas las ocurrencias de este medio de
comunicación corrieron por Internet y cientos de personas
publicaban sus comentarios en otras páginas de la red, en los
foros de buceo y en las redes sociales más conocidas.
La reacción en la red fue la contraria a lo pretendido por ABC. y
el enfado se propagó por Internet ,aumentando la indignación de
los lectores que se sintieron despreciados por el periódico al
borrar comentarios y no rectificar los errores.
Los responsables del artículo tenían la obligación profesional de
contrastar la información antes de publicar o respetar las
advertencias de los lectores que les informaban del error, pero
decidieron mantener una actitud inflexible ante lo evidente.
Solo cambiando algunas expresiones hubieran salvado un buen
artículo sobre la pesca ilegal y su imagen en la red.
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