Los Liquidadores de la central nuclear de
Chernobyl
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Posiblemente cerca de un millón de personas participaron en
los trabajos
para minimizar las consecuencias del accidente de
Chernobyl entre 1986 y 1992. Entre todos estos héroes
merecen una mención especial los que trabajaron en los
primeros momentos estudiando la situación sobre el
terreno, recogiendo los materiales radiactivos despedidos por
la explosión, y realizando las tareas para evitar la
multiplicación de desastres en cadena. |
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Fueron científicos, estudiantes, bomberos, obreros, soldados y voluntarios que se encargaron de
sofocar los grandes incendios y comenzaron la construcción del sarcófago que
actualmente cubre el reactor. Muchas de estas personas trabajaron sin equipo protector
y absorbieron gran cantidad de radiación. Este último servicio
resultó mortal para miles de ellos, y dejó graves secuelas en muchos otros.
Casi todos sufrieron gravísimos efectos secundarios y muchos tuvieron un
final terrible.
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En periodos máximos de dos minutos más de 3.000 personas,
sobre todo soldados, realizaron las primeras tareas en la zona cero. El
gobierno soviético ofreció permutar dos años de servicio militar por
dos minutos de trabajos en la zona del reactor.
En esa zona y con
trajes artesanales de plomo, que pesaban más de 30 kg, cada grupo
salía corriendo unos instantes para arrojar uno o dos bloques de
restos de combustible al fondo del reactor.
Todos
fallecieron a los pocos días. Otras personas que pagaron con sus vidas
fueron los pilotos de los helicópteros.
El valor de estas personas evitó una catástrofe de
consecuencias
inimaginables.
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Atmósfera
extremadamente peligrosa por contaminación radiactiva.
En los primeros momentos del accidente los responsables
de la central no sabían que había estallado el reactor nº 4.
Parece ser que incluso después de confirmarse la explosión del
reactor todos los que se encontraban en la central reaccionaban
como si el reactor estuviera intacto. Como si nadie pudiera
creerlo.
A los superiores y al personal de emergencias que acudían al
incendio les decían que había estallado el intercambiador de
calor y no el reactor. Con esta creencia acudieron hasta la
zona de la central los primeros helicópteros con personal sin
protección adecuada. Las personas que acudían al lugar de la
explosión en esos primeros momentos pudieron ver y tomar imágenes
del núcleo destripado esparciendo su fluorescente y mortal brillo naranja
por toda la zona.
Para apagar esa masa incandescente los servicios de emergencia
arrojaron millones de litros de agua y nitrógeno liquido con
la intención de enfriar y proteger el reactor sin saber que
estaban precisamente en el núcleo abierto del reactor. Esto
contribuyó a empeorar mucho las consecuencias del accidente, pues
el agua se vaporizaba instantáneamente al tocar el núcleo fundido
a más de 2.000 ºC; y salía disparada hacia la atmósfera en
forma de grandes torres de vapor que se extendían en todas
direcciones liberando grandes dosis de radiación (que fue
detectada a miles de kilómetros en otras centrales nucleares).
Estos científicos, bomberos y personal de emergencias que se aproximaron al
núcleo, sin protección, en los primeros momentos, murieron
casi al instante víctimas de las terribles consecuencias de una
radiación extrema, sin saber que realmente aquello era el reactor
totalmente abierto, fundiéndose en forma de lava de corio a 2.000 ºC.
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Con las primeras víctimas y un aumento extremo de la
radiación en la atmósfera las autoridades descubren que
la explosión fue en el núcleo del reactor nº 4 que había
proyectado el combustible nuclear por toda la zona.
Con el paso de las horas a la contaminación de la atmósfera se
sumó la contaminación de grandes cantidades de agua que se
acumulaban en las piscinas de seguridad bajo el reactor. |
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Las piscinas eran grandes depósitos construidos en dos
niveles diseñadas como un sistema de seguridad pera evitar fugas y enfriar
el reactor en caso de emergencia
Los peores momentos del accidente en la central nuclear de Chernobyl
Estas piscinas inferiores estaban totalmente
llenas de agua procedente de las tuberías rotas del circuito primario y de
la que arrojaron los bomberos para apagar el incendio en el equivocado
intento de proteger el reactor. Sobre ellas estaba el núcleo fundido del reactor accidentado.
En esos momentos se crea una gran tensión porque los científicos
se dan cuenta del riesgo de una reacción en cadena. Si los
restos fundidos del reactor entraban en contacto con el agua se produciría
una explosión que afectaría a los otros reactores de la central
produciendo una mega-explosión y la desintegración total de las
instalaciones.
Si esto sucedía se proyectarían a la atmósfera cientos de toneladas de
corio altamente radiactivo y la contaminación liberada penetraría en el
subsuelo contaminando las aguas subterráneas, ríos y finalmente las
partículas altamente radiactivas llegarían también a los océanos. En
esos momentos se plantea el peor de los escenarios con la posibilidad de que
la contaminación se extienda por todo el planeta, afectando gravemente a
toda Europa.
Para evitar este escenario apocalíptico era necesario vaciar las
piscinas de agua contaminada de manera controlada pero los controles
electrónicos para abrir las esclusas mediante el ordenador de la
central no funcionan y la única forma de abrir las válvulas era
manualmente. Solo unos buceadores podían abrir manualmente los
mecanismos.
El trabajo de los buceadores era la única solución.
Tres buzos entraron en las piscinas y consiguieron abrir las
válvulas de vaciado de los depósitos. Su acción les costó la vida pero
lograron que las consecuencias del accidente fueran solamente las que
conocemos.