El trabajo de los
buceadores era la única solución
Era necesario
vaciar las piscinas de agua contaminada de manera
controlada pero los mecanismos electrónicos para abrir
las esclusas mediante el ordenador de la central no
funcionaban y la única forma de abrir las válvulas
era manualmente. El trabajo de los buceadores era la
única solución.
Tres buceadores entraron en la
piscina y consiguieron abrir las válvulas de vaciado de
los depósitos. Su acción les costó la vida pero lograron
que las consecuencias del accidente fueran solamente las
que conocemos.
Estas tres personas comprendían
más allá de toda duda que bucear en esas aguas, era una muerte
segura.
Los buceadores de
Chernobyl que salvaron al mundo
Sobre las doce de la mañana compartieron los últimos tragos
de vodka. Mientras se vestían con los trajes de buceo hablaron de
cosas cotidianas como en un día normal. Momentos después los
tres buceadores caminaron con los equipos y las herramientas los mil
doscientos metros que había hasta el nivel –0,5 y se
sumergieron en la piscina de burbujas con una radioactividad tan
elevada que se podía sentir en el interior de sus cuerpos.
Los compañeros que quedaron en el exterior pensaban que no
lo lograrían debido a la dificultad de encontrar los mecanismos de
apertura en unas aguas oscuras, turbias y ácidas, con un nivel tan
elevado de radiación que asegura una muerte rápida, pero, de pronto,
las esclusas se abrieron y grandes chorros de agua radioactiva
comenzaron a salir en dirección a los depósitos exteriores
preparados para recoger todo el material radioactivo. Lo
habían logrado. En el grupo de científicos que esperaban uno
murmuró:
"Son héroes anónimos y acababan de salvar a millones de personas".
Los tres murieron por
las altas dosis de radiación recibidas en la inmersión.
Su sacrificio salvó al mundo de las terribles
consecuencias de una contaminación nuclear a gran escala
de consecuencias inimaginables y desconocidas.
Sus nombres no son
conocidos. Su historia quedó oculta en el interior del sarcófago de
hormigón. No circulan sus fotografías. No han hecho películas en
Hollywood, pero su acción merece un recuerdo agradecido.